Paseando por el bulevar…
Allí paseaba en medio de gente que venía, gente que iba,unos de compras otros de trabajo y al lado de un callejón un grupo, casi cercando una mesa, de donde salía una letanía;
— sigan la bola, la ponemos aquí y le damos unas vuelta, a ver caballero apueste donde esta la bola.
— Veinte euros al centro, dijo uno de atrás, adelantándose con el billete en la mano derecha y cogiendo el cubilete con la izquierda, lo levanta para descubrir que esta vacío.
La gente se anima con los alientos de un cómplice que anda entre el barullo y todos pierden hasta que la policía aparece y cierra el chiringuito, encerrando a los cómplices. El trilero ya se había fugado a Bélgica, donde monto un nuevo fraude con otros cómplices.
Lo peor de todo son los ingenuos que todavía creen las palabras de un trilero farsante.
Allí paseaba en medio de gente que venía, gente que iba,unos de compras otros de trabajo y al lado de un callejón un grupo, casi cercando una mesa, de donde salía una letanía;
— sigan la bola, la ponemos aquí y le damos unas vuelta, a ver caballero apueste donde esta la bola.
— Veinte euros al centro, dijo uno de atrás, adelantándose con el billete en la mano derecha y cogiendo el cubilete con la izquierda, lo levanta para descubrir que esta vacío.
La gente se anima con los alientos de un cómplice que anda entre el barullo y todos pierden hasta que la policía aparece y cierra el chiringuito, encerrando a los cómplices. El trilero ya se había fugado a Bélgica, donde monto un nuevo fraude con otros cómplices.
Lo peor de todo son los ingenuos que todavía creen las palabras de un trilero farsante.